Mostrando entradas con la etiqueta Amarte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amarte. Mostrar todas las entradas
7.4.16
4.4.16
Todo el tiempo
Cabrían
en mis manos las nubes de siete tormentas,
en mi
boca el aliento de mil huracanes,
en mis
poros el agua de lluvia de torrentes milenarias como el Salto Angel.
Pero nunca
cabe todo el tiempo que tengo para extrañarte,
Ni mucho menos todo
el tiempo que tengo de recordándote.
Quiero que quepa en mi pecho,
sólo el
tiempo para adorarte.
17.9.14
Reclamo
Mi espacio, a tu lado
Mi silencio, entre la orquesta
Mi sueño, estando despierta
Mi sonrisa, en tu mirada
Mi paz, en el sepulcro de los miedos
Tu piel, entre mis sábanas mojadas.
12.7.14
Enterrarme
echo de salvia y mirra.
Ahumado de castañas en invierno,
humeante de vapor en el verano.
Enterrarme en tu cuello.
Como geotrópica maleza del desierto,
que sólo merece beber una vez en el tiempo.
Sin saciar la sed
de medusa del meditarráneo.
¡Enterrarme en el cuello de una mujer!
Sin otra prescripción facultativa.
Más que apostar al querer,
de una noche o mil días.
Beber su sudor como sustento,
mamar su humedad como alimento,
Enterrarme en tu cuello que más querría.
Por las lunas que me quedan por vivir.
Por los soles que se apagan a medio día.
3.7.14
En tiempos de Wssp
En línea
Ayer a las 23.45
Hoy a las 2:35
Mañana no lo sé.
Mientras no amanezca no sabré.
Si me bloqueó de sus recuerdos.
O me niega la licencia de saber.
Si vive aun
Si duerme con ella
Si quiere que le prepare un café,
con purpurina de estrellas en la acera.
En tiempos de wssp.
Solo nos queda:
La mínima esperanza de consuelo,
de mirar su estado mientras puedas,
hasta que te bloquee del chat,
o por el mismo medio, te envíe la condena
de no volverla a ver nunca jamás.
2.7.14
Epitafio.
¡Aquí yace quien te deseó a rienda suela!
(por no
decir quién te amó a manos llenas,
que es
multiplicar mi condena)
¡Aquí yace quien te desea la fortuna de
todos los orgasmos que no te daran nunca más!
A ella no le deseo ningún mal,
Ya tendrá la suerte de conocer.
Tus dos caras princesa.
Morirá bajo la misma suerte,
cuando despierten tus demonios otra tempestad.
22.5.14
Más que el querer
El humo
sale de mis manos,
de mis
labios,
de mi
pecho.
De los
pensamientos
Maltrechos
en un romántico derroche.
Así
cautiva la presa
de este
hambre insaciable
de
decir al mundo mil veces
que más
vale el amor, que el querer.
Aunque
de lagrimas de bañen.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)